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Se cumplieron 150 años del nacimiento de la gran revolucionaria Rosa Luxemburgo. Una cabeza deslumbrante, una adelantada a su tiempo, una feminista y ambientalista de la primera hora, una notable teórica que se cansó de luchar en la calle convencida de que las masas eran las verdaderas protagonistas de la historia y la única fuerza capaz de crear un nuevo orden social. Ella hoy sigue más vigente que nunca, una pionera en mil temas que se nos viene a la cabeza cuando intentamos entender por qué el pueblo brasileño ha permitido que conviertan a su país en una cámara de gas a cielo abierto que condena a su población al exterminio, o cuando nos preguntamos por qué hoy se conmemora el día internacional de la mujer.
Hoy quería contarles la historia de un hombre que no aparece en el ranking de la revista Forbes pero que sin embargo se convirtió en uno de los hombres más influyentes del planeta. Un verdadero peso pesado. Su estrategia es jugar en las sombras, aparecer poquito. No chapea en público como Jeff Bezos o Elon Musk pero ambos se cuadran y fruncen el ceño cada vez que escuchan su nombre. Es una especie de Bobby Axelrod, el colorado de la serie Billions, aunque con más años, menos pelo y, sobre todo, un nivel de poder y una capacidad de influir sin precedentes en el rubro. Algunos teóricos lo definen como el creador del neocapitalismo. Es la mercadocracia en persona. Es uno de los hombres que gobierna el mundo sin que nadie le haya puesto un solo voto.
La forestal fue probablemente uno de los ejemplos más paradigmáticos de saqueo planificado que se hayan conocido en Argentina. Edificó el más extenso latifundio de la historia nacional. Provocó un ecocidio sin precedentes. Y una masacre obrera. Cuando liquidó todo, se tomó el palo y dejó el cráter. Teófilo Lafuente fue el símbolo de la rebeldía contra todo eso.
La historia de Bolivia está absolutamente plagada de golpes de estado. Es por lejos el país con más golpes militares de América y, según unos cuantos historiadores, no existe otro país a lo largo y ancho del mundo que haya sufrido más golpes de estado que Bolivia. Ahora, otra vez, como proclamaba la leyenda de Tupak Katari, volvieron y son millones.
La última puesta en escena de Trump antes de las elecciones. Un episodio cinematográfico.
Después de un año de las más cruentas represiones, Chile votó un histórico plebiscito constitucional para poner fin a la Carta Magna de 1980, que no es otra cosa que la constitución de la dictadura. La opción "Apruebo" arrasó con más del 80 por ciento. El pueblo chileno abre por primera vez la puerta a la posibilidad real de hacer su propia constitución.
Manuel Belgrano y la reforma agraria. La represión en Güernica. Los dueños de la tierra.
¿Se preguntaron alguna vez por qué el primer gran personaje de la historieta nacional, y uno de los más influyentes, representa los valores que representa? ¿Por qué Patoruzú es un latifundista millonario, dueño de media Patagonia, que bancó el golpe contra Irigoyen y nunca dijo nada de la Conquista del Desierto? Escuchalo acá.
Se apropian del mérito y lo usan nada más y nada menos que para explicar la desigualdad social. Vos no llegás a fin de mes porque no hiciste mérito suficiente. Los que se forran, sí. Escuchalo acá.
El poder real bendice el voto siempre y cuando sea inocuo, y apoya las democracias siempre que no pongan en riesgo los intereses de las minorías ricas. Cuando el voto puede generar algún cambio en sentido contrario, entonces se prohíbe: golpes militares, golpes parlamentarios, judiciales, golpes mediáticos, proscripciones. Ahí están, otra vez, como siempre, batiendo los tambores de su guerra.
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