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Para la segunda etapa de la década de los años 40 del siglo XX, surgen varios acontecimientos importantes, tanto para la CNFL como para el país en general. Lo primero, la construcción de dos plantas hidroeléctricas, Las Ventanas en 1944 y Nuestro Amo en 1949, además un nuevo edificio para la CNFL donde se albergarían la gerencia, la parte administrativa y la central telefónica, gracias a la construcción de ese edificio se logró la centralización de las labores de muchos trabajadores y trabajadoras, lo que permitió un importante ahorro para la empresa; por último, el nacimiento del Instituto Costarricense de Electricidad, que significaría una nueva era a nivel eléctrico para todo el país.
Para la década de los años 40 del siglo XX, los problemas eléctricos en la ciudad capital seguían agravándose, así que el nuevo gobierno que llegó en 1940 a cargo del señor presidente Rafael Ángel Calderón Guardia tuvo que buscar una solución de forma inmediata por la creciente ira del pueblo josefino.
El nuevo presidente de la república de Costa Rica realiza un viaje a EEUU para reunirse con el entonces presidente de esa nación, señor Franklin Delano Roosevelt, para solicitarle ayuda en el tema eléctrico. El gobierno de EEUU decide enviar al señor Julius Krug, ingeniero con una amplia experiencia, que lleva a Costa Rica y realiza un amplio y profundo informe sobre la situación eléctrica de San José.
Gracias al informe del señor Krug, el Estado costarricense y la empresa multinacional eléctrica llegan a un acuerdo y firman un nuevo contrato que se transformaría en Ley de la República el 08 de abril de 1941 y que permitiría el nacimiento de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz.
NACIMIENTO DE LA LIGA CÍVICA PRO-DEFENSA DE LO NACIONAL
La década de los años treinta inicia con un proceso de mejoramiento en la parte eléctrica y telefónica, hay un plan de ordenamiento y modernización que llevó varios años. Estos trabajos se dividieron por etapas y sectores de la ciudad.
La ciudad capital tenía un sistema de distribución eléctrico y telefónico muy deteriorado y desordenado con una cantidad de cables que ponían en riesgo a la ciudadanía, al personal encargado de mantenimiento y con una alta contaminación visual o estética de la ciudad.
Sin embargo, a pesar del mejoramiento de las redes de distribución y transmisión eléctrica, una década después de establecerse en el país, la empresa foránea se vio envuelta en una situación compleja, debido al alto rechazo y a los constantes reclamos por parte de la ciudadanía por el pésimo servicio y la incapacidad de ampliar el servicio eléctrico.
Bajo ese contexto nace la Liga Cívica Pro Defensa de lo Nacional, fue un proyecto social concretado por iniciativa de los jóvenes Luis Felipe Mayorga y Óscar Barahona Streber, que se enfocó en reclamar contra las pésimas actuaciones de la Junta Directiva del Servicio Nacional de Electricidad, contra el terrible servicio eléctrico brindado por la empresa extranjera y la democratización de los servicios eléctricos a través del Estado.
La segunda etapa de la década de los años 20 del siglo pasado estuvo cargada de luchas sociales. La llegada y establecimiento de la corporación extranjera Electric Bond and Share Company (EBASCO), produjo un rechazo popular muy fuerte que logró aglutinar a una serie de personas muy destacables que conformaron la Liga Cívica. Este movimiento llegó a llamarse Liga Cívica Juan Rafael Mora, en honor al héroe nacional de la Campaña de 1856.
Uno de los objetivos inmediatos de la Liga Cívica era comprar la planta Electriona para evitar que la Electric Bond and Share la absorbiera; sin embargo, eso no fue posible debido a que la empresa se movió rápidamente comprando todas las acciones de la Compañía Nacional Hidroeléctrica.
La Liga Cívica, con el apoyo del diputado Julio Padilla Romero logró elaborar un proyecto de ley de nacionalización de las fuerzas eléctricas y la creación del Servicio Nacional de Electricidad. Dicho proyecto que se presentó a la consideración del Congreso Constitucional de la República el día 13 de julio de 1928
La Ley N° 77 fue una realidad el 31 de julio de 1928. Ese proyecto fue aprobado con la participación de los diferentes grupos políticos de la Asamblea Legislativa.
La ley establecía la creación del Servicio Nacional de Electricidad y tres principios básicos: la nacionalización de las fuerzas hidroeléctricas del país; el control basado en el interés público, de la prestación de los servicios eléctricos al consumidor; y la custodia del patrimonio de las aguas nacionales.
La primera etapa de la década de los años 20 del siglo pasado, fue muy compleja, llena de importantes eventos, entre los que podemos destacar está el nacimiento de las empresas Compañía Nacional de Electricidad del señor Felipe Alvarado Echandi y de la Compañía Nacional Hidroeléctrica del señor Enrique Ortiz Rivera.
También el inicio en 1924 de la construcción de la Planta Hidroeléctrica Electriona, la cual todavía está en funcionamiento.
Además, es una etapa que marcaría el inicio del monopolio eléctrico en manos extranjeras, cuando se vendió la Compañía Nacional de Electricidad a la corporación extranjera Electric Bond and Share Company (EBASCO). La llegada de la multinacional provocó una molestia popular generalizada que se tradujo en manifestaciones y mítines constantes en la ciudad capital.
La segunda década del siglo XX, muy similar a la primera porque estaría marcada por reglamentaciones, es una etapa también de la gran construcción de plantas hidroeléctricas.
Durante ese espacio de tiempo se construyeron varias plantas hidroeléctricas como la Planta hidroeléctrica de Hatillo, la de Brasil, Belén y La Joya en Heredia.
Dichas plantas constituían el crecimiento vertiginoso del sector eléctrico en los primeros años del siglo XX que se extendía más allá de los sectores tradicionales comercial e industrial, sino también al sector residencial.
Ese desarrollo eléctrico obligó al Estado a realizar varias leyes y reglamentaciones que marcarían el terreno de acción de las empresas eléctricas.
La primera década del siglo XX, estará llena de grandes acontecimientos, especialmente en materia legal y normativa.
Para el año de 1900, la empresa del señor Mendiola Boza que brindaba el servicio eléctrico en las provincias de Alajuela y Heredia, logra firmar un contrato con la municipalidad de San José, con esto comienza a extenderse el sector eléctrico y además aparece por primera vez la competencia regulada entre empresas.
Ese mismo año desaparece la empresa la Compañía de Luz Eléctrica de Costa Rica y todas sus concesiones, acciones e infraestructura pasan a manos de la multinacional The Costa Rica Electric Light and Traction Company de capital inglés.
Empero, el evento más significativo de esos años, fue la Ley N° 14 de Nacionalización de las Fuerzas Hidráulicas debido a que por primera vez en la historia, se buscaba proteger las aguas del suelo y subsuelo y ponerlas al control del Estado.
Se le otorgaba al Estado la responsabilidad deconservarlas, para usos de interés general, libres de acaparamiento por manos de especuladores. Colocando a las fuerzas hidráulicas como de utilidad pública, inalienables y limitaban su concesión y utilización bajo las dependencias y supervigilancia del Estado.
Usando un solo equipo podrán preparar alimentos crujientes, así como hornear, asar, rostizar y tostar.
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