Para la segunda etapa de la década de los años 40 del siglo XX, surgen varios acontecimientos importantes, tanto para la CNFL como para el país en general. Lo primero, la construcción de dos plantas hidroeléctricas, Las Ventanas en 1944 y Nuestro Amo en 1949, además un nuevo edificio para la CNFL donde se albergarían la gerencia, la parte administrativa y la central telefónica, gracias a la construcción de ese edificio se logró la centralización de las labores de muchos trabajadores y trabajadoras, lo que permitió un importante ahorro para la empresa; por último, el nacimiento del Instituto Costarricense de Electricidad, que significaría una nueva era a nivel eléctrico para todo el país.