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Hay alguien ahí? Segunda parte es, obviamente, la continuación del episodio anterior: ¿Hay alguien ahí? No creo que se entienda mucho de este relato sin haber escuchado el anterior, de modo que si es tu caso, te sugiero que pares aquí y vuelvas atrás.
Sobre los motivos que me llevaron a escribir esta segunda parte ya está todo dicho en el episodio anterior. Sobre el acierto de haber escrito esta segunda parte, no soy quién para juzgar, pero me encantaría leer tus comentarios. Tanto en Spotify, como en YouTube puedes acéralos y te aseguro respuesta.
La única pregunta que queda es, por tanto, ¿hay alguien ahí?
«¿Hay alguien ahí?» es un relato en dos partes. Aunque eso no es completamente cierto. Cuando lo escribí, hace ya once años, era solo una broma inocente. Lo publiqué en el blog que tenía por aquel entonces, y algunas personas que lo leyeron me escribieron para preguntarme qué pasaba después del final. ¿Qué pasaba? No pasaba nada. En todo caso, lo que el lector quisiera. Insistieron. Según ellos, este relato debía tener una segunda parte, una conclusión. A estas alturas, aún no estoy muy seguro de que eso deba ser así. Sin embargo, escribí esa continuación que publiqué unos días después. Tras eso, solo recibí un comentario que me alababa por haber sabido crear tres voces muy diferenciadas para los personajes de la segunda parte. ¿Qué pensaron el resto de lectores que reclamaban una continuación? No lo sé. Nunca me lo dijeron. Quizá quedaron satisfechos, quizá decepcionados. Júzgalo tú. Esta semana «¿Hay alguien ahí? La semana próxima, ¿Hay alguien ahí? Segunda parte.
Comenzamos la segunda temporada con el cuento «Sin palabras» que ganó un accésit en la trigésima edición del concurso de cuentos «Villa de Mazarrón - Antonio Segado del Olmo» de 2014.
En aquel momento, Mariano Rajoy era el presidente del gobierno de España y los trastornos del espectro autista eran poco conocidos por el ciudadano medio. Hoy, ese mismo individuo ficticio —el ciudadano medio— sabe aún menos porque una rama de la psiquiatría considera el autismo no como una trastorno disfuncional, sino como una neurodiversidad; mientras que otras rama rechaza esta postura alegando que eso significaría que existe un comportamiento neurotípico con respecto al cual se pueden encontrar diferencias.
Yo, que por mi profesión he conocido muchos adolescentes TEA o neurodiversos, he dibujado en «Sin palabras» un retrato cariñoso y amable de un niño, Ricardo, que, sin ser autista, sí tiene una relación particular con el mundo. Después de todo, quizá Ricardo solo sea un personaje tan neurodivergente como tú y como yo.
«Mi último relato» es una historieta de ciencia ficción. Pido perdón por anticipado a las personas que no conocen el concepto de ángulo sólido, no tienen claro que la letra e sea un número, creen que año luz es una unidad de tiempo y la palabra cono les suena a error tipográfico. Aún así, el relato se puede entender razonablemente bien. Y no llega a ser distópico, como suelen ser los que yo escribo. Es más bien una broma futurista.
Como ya sabrás, durante los meses de julio y agosto no habrá nuevos episodios de «Color crepuscular». Por eso, me ha parecido oportuno hacer un guiño y terminar la temporada con un cuento titulado «Mi último relato». Obviamente, no lo es. Solo nos tomamos un descanso y volvemos a finales de verano.
Te recuerdo que hay una encuesta activa sobre la periodicidad que deben tener los episodios del pódcast. Si quieres participar, encontrarás el enlace a continuación:
Encuesta
«Casualidades» muestra el funcionamiento de un mecanismo preciso. Algunos lo llamarán azar, otros destino y quizá tú, cuando hayas escuchado (o visto) el episodio completo, lo llames de otra manera.
Como ya te he ido adelantando, este es el penúltimo episodio de esta temporada. Estaremos ausentes los meses de julio y agosto para retomar las emisiones en septiembre. No se trata de irse de vacaciones. Es más bien una paradita un coger carrerilla y volver a finales de verano con ideas y materiales nuevos.
Pero aún nos queda el episodio del próximo miércoles 26 de junio: «Mi último relato» que así se llama, pero lo es, únicamente, de esta primera temporada
Hola. Soy Nacho Sendón y te doy la bienvenida a «Color crepuscular», el pódcast en el que puedes escuchar un o de mis relatos y buscar alternativas a la realidad sin creer necesariamente en ellas.
«El túnel» no es un relato realista, pero eso no quiere decir que la realidad no lo impregne. Dicho de otro modo: no pretende exponer un episodio paranormal, sino presentar la realidad vista como el reflejo en el espejo deformador de la fantasía.
Como ya anuncié la semana pasada, durante los meses de julio y agosto no habrá nuevos episodios de «Color crepuscular». Nos tomamos un descanso y volveremos con más contenidos en septiembre. Para entonces habrá novedades. La primera es que vamos a darle una vuelta a la periodicidad. ¿Qué opinas? ¿Deberían los episodios seguir siendo semanales? ¿O crees que deberíamos espaciarlos más? Te pido que nos des tu opinión en la encuesta que encontrarás en la descripción del episodio.
Encuesta
«El futuro del hombre furioso» es el séptimo episodio de esta serie. Como siempre, si no lo has hecho ya, y aun que lo hayas hecho, te sugiero que escuches antes los episodios anteriores. «El hombre furioso» es un personaje que, poco a poco, en cada capítulo de su historia, se va volviendo más extraordinario. Y solo conociendo toda la serie se puede reconocer esa evolución.
En este episodio, no olvidemos que «El hombre furioso» es un ser mitológico, se nos presenta, a través de sus sueños, una visión de un futuro mejor. Un futuro posible gracias, precisamente, a su furia constructiva.
Y antes de entrar en materia, te anuncio que haremos una parada durante los meses de julio y agosto. Necesitamos ese tiempo para respirar, preparar nuevos materiales y volver en septiembre con más y mejores ideas. Pero eso será dentro de casi un mes. El último episodio de esta primera temporada será el miércoles 26 de junio. Hasta entonces, aún quedan historias que contar.
«Mi divorcio» se publicó inicialmente en mi blog ya clausurado. En él, un lector me hizo un comentario que me hizo pensar que no había comprendido que lo que estaba leyendo era únicamente un cuento. Sus palabras revelaban un importante enfado conmigo por tomarme tan poco en serio la relación con mi esposa y nuestra posterior separación.
Imagino que no es necesario, pero, por si acaso, haré, como en las películas, un descargo de responsabilidad: «Los sucesos y personajes retratados en este relato son completamente ficticios. Cualquier parecido con personas reales, vivas o muertas, o con hechos reales es pura coincidencia».
Dicho esto, debo decir que el relato sí narra en sus primeros párrafos un hecho real. Amplificado y deformado, pero real. Confío en que los protagonistas de aquel suceso (yo incluido) sepan comprenderlo y disculparlo
«El sueño» no es un cuento infantil por más que pudiera parecerlo. Como su propio nombre indica, es un pasaje onírico y en esas intrigas de nuestro subconsciente todo puede ocurrir y todo está permitido.
Suele decirse que, cuando una narración sale de las manos de su autor, deja de pertenecerle y se hace propiedad del lector (u oyente). Por supuesto, es muy posible que algún lector interprete el texto de manera radicalmente opuesta a la intención del escritor. Quizá en esos casos la propiedad sea más discutible.
No ocurre así en «Terapia». Este relato es deliberadamente ambiguo. Cabe cualquier interpretación. No quisiera dar más pistas. Quizá tú quieras dejarme un comentario explicándome tu punto de vista. Yo te lo agradecería como el niño que recibe su chuchería preferida.
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