Cuando se trata de prender los focos de la grandilocuencia y el dramatismo, al presidente parece tenerle sin cuidado lo que resulte después y ese se ha convertido en uno de los sellos de su presidencia
Cuando se trata de prender los focos de la grandilocuencia y el dramatismo, al presidente parece tenerle sin cuidado lo que resulte después y ese se ha convertido en uno de los sellos de su presidencia