No todas las amistades se terminan con una pelea.
Algunas simplemente se congelan en el tiempo.
En este episodio de Comer, Pensar, Amar hablo de las amistades que se pierden sin intención, de la distancia que no siempre nace de la falta de amor, sino de la necesidad de sobrevivir. De lo que pasa cuando aprendemos a desconectarnos emocionalmente para protegernos, y cómo eso impacta la forma en la que construimos —o sostenemos— vínculos en la adultez.
Comparto mi experiencia, lo que he entendido con los años sobre la disociación, la hiperindependencia y la dificultad de estar disponible emocionalmente, especialmente después de momentos de quiebre. También hablo de lo que sí requiere una amistad para mantenerse viva: presencia, intención y constancia, más que perfección.
Si alguna vez te alejaste sin querer, si te has sentido ingrata, distante o confundida con tus vínculos, este episodio es para ti. No para darte respuestas definitivas, sino para acompañarte mientras aprendes —como yo— a querer, cuidar y sostener sin huir.