A veces creemos que nuestra historia ha terminado, que no hay más que decir. Sentimos que todo se ha dicho, todo se ha perdido, todo ha fallado. Pero quizás solo estamos en una pausa. Un suspiro. Una coma.
Dios o el destino, o la vida, como prefieras llamarlo no ha terminado de escribir tu historia. No confundas un momento difícil con el final del camino. No cierres el libro cuando solo estás cambiando de capítulo.
Hay pausas que duelen, sí. Silencios que pesan. Pero incluso el silencio forma parte de la melodía. Incluso las comas preparan el alma para lo que viene.
Así que respira. Espera. Confía.
Todavía eres tú. Y tu historia no ha terminado.