No, nadie se come a besos a los niños, no se te disculpa ni aunque seas el abuelo, ni el tío, ni una botarga, mucho menos un don extraño que tiene esclavos que le manejan redes sociales y que escriben lo que les dice, sin chistar. Ya, en serio, ¿nadie se da cuenta que las cosas que escribe o dice AMLO no están bien? ¿Nadie se da cuenta? Bueno, el episodio no se trata de esto, pero sí terminamos hablando del futuro sin viejos. La tiranía de la juventud parece muy vulnerable.