En la comunicación comercial, tu producto o servicio no es lo primero. Lo primero es entender lo que la otra persona necesita. Es difícil, porque implica bajarte del escenario y dejar que alguien más se suba. Entonces, se trata de él, de ella, de ellos, de ellas, de ustedes, no de yo ni de nosotros. Cuando la gente ve tu web, tus redes, tu publicidad, lo que se pregunta es ¿Qué hay para mí? Créeme, no le importa tu misión, visión o valores, así como tú no compras después de leer algo de eso, por muy bonito que esté escrito. Tus potenciales clientes no quieren saber lo maravilloso que eres, quieren saber si les puedes ayudar a resolver uno de sus problemas.