Restauró, a pulso, él solo, la novela popular en España, hazaña que le igualó como a ningún otro autor antes con don Miguel de Cervantes Saavedra, su venerado maestro; todo, con un propósito transformador de la sociedad, sin rebajarse jamás a la condición de panfletario.
Restauró, a pulso, él solo, la novela popular en España, hazaña que le igualó como a ningún otro autor antes con don Miguel de Cervantes Saavedra, su venerado maestro; todo, con un propósito transformador de la sociedad, sin rebajarse jamás a la condición de panfletario.