En Brasil, el presidente Lula da Silva y su par de Paraguay, Santiago Peña, no llegaron a un acuerdo ayer en Brasilia para revisar las condiciones de venta de la energía generada por la central hidroeléctrica Itaipu Binacional, durante un encuentro de casi cinco horas en la capital de Brasil.
Lula reconoció las divergencias con el mandatario paraguayo sobre el nuevo valor de la tarifa a ser fijado, tras el encuentro en el palacio de Itamaraty, sede de la cancillería. El brasileño dijo, sin embargo, que el asunto será discutido nuevamente y prometió que ambos trabajarán para encontrar una solución rápida en futuras reuniones.
Lula dijo que ahora él mismo irá a Paraguay para encontrar una solución definitiva en ese aspecto.
El impasse sobre Itaipú se arrastra desde agosto del año pasado, y llevó a Asunción a bloquear la aprobación del presupuesto 2024 para la empresa.
Firmado en 1973 por los gobiernos militares, el tratado de construcción de la central previó que cada país retiene la mitad de la energía generada por la misma, pero Brasil compra con exlusividad el 30% por el mismo valor.
Por otra lado, Peña resaltó que desea recibir la visita de Lula, pero al mismo tiempo dijo que pretende volver a Brasil para conversar con la clase política a fin de que "cambie la visión que Brasil tiene de Paraguay".
En el pasado, Paraguay ya ha defendido que el excedente de energía que no utiliza pueda ser vendido a otros países y argumentó que Brasil paga muy barato por la energía sobrante.
(Marcelo Silva de Sousa, corresponsal en Brasil)