Sólo por la fe seremos testimonios, y por la fe obraremos como lo hizo Jesús, “el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores”(Jn. 14,12). Es un promesa de Dios, y la palabra de Dios no regresa a Él vacía, sino que le da cumplimiento (Is. 55,11).
Dios nos ha concedido el poder, por la fe, de hacer las cosas que Él hizo y más grandes, para que a través de éstas, todos conozcan a Jesús y en Él al Padre y al Espíritu Santo. Así el mundo podrá creer.
Cada uno de nosotros somos lugares de bendición. Jesús está esperando nuestra respuesta de fe para manifestar su Gloria y que todo el mundo sepa que Él está vivo.