Pozondón no es un lugar que aparezca en las guías turísticas habituales de Teruel. No tiene la fama monumental de Albarracín, aunque comparta su sierra.
Situado a más de 1.400 metros de altitud, este municipio es una isla de piedra y frío en el corazón de la España más vaciada. Aquí, el invierno no es una simple estación meteorológica; es un estado mental, una presencia física que condiciona cada movimiento.
Sus calles, flanqueadas por casas de muros gruesos y sillería antigua, están diseñadas para resistir un clima extremo donde la nieve y el viento cortante aíslan a los vecinos durante meses.
En la época de los hechos que vamos a relatar, apenas cincuenta personas habitaban el núcleo urbano. En un entorno así, el silencio es la norma y la soledad, una compañera inevitable que se cuela por las rendijas de las ventanas.
Pozondón funciona en esta historia no solo como escenario, sino como un personaje más. Es un lugar donde el hermetismo social es una herramienta de supervivencia.
En los pueblos tan pequeños, existe una paradoja: todos saben quién eres, pero nadie entra en tu casa si no eres invitado. Las casas de piedra, con sus estancias oscuras y su falta de ventilación, son fortalezas de privacidad.
Este aislamiento geográfico y social creó el caldo de cultivo ideal para que un secreto macabro se solidificara, literalmente, tras un muro de cemento.
La calle de la Iglesia, un rincón de sombras y silencio, albergaba una de estas fortalezas.
Allí, una anciana extremadamente vulnerable, Ángela Yusta, dejó de ser vista.
Lo que para los vecinos empezó como una ausencia comentada en voz baja, terminó revelando una realidad que desafía la lógica de la convivencia y la piedad filial.
Esto es… Crímenes que marcaron España.
Hoy… 837 días de silencio en Pozondón. El crimen de Ángela Yusta.
Para entender la magnitud de lo que ocurrió en aquella vivienda de la calle de la Iglesia, debemos cruzar el umbral y conocer la asfixiante dinámica de los tres seres humanos que habitaban tras esos muros de piedra.
Este podcast reconstruye hechos reales exclusivamente a partir de sentencias judiciales y de información publicada por medios de comunicación contrastados y verificados. Los nombres y circunstancias que se mencionan responden a resoluciones judiciales y actuaciones públicas. Se respeta en todo momento la presunción de inocencia de las personas implicadas hasta que exista sentencia firme en contrario. El objetivo es narrar los hechos con el máximo rigor informativo, sin emitir juicios de valor distintos a los establecidos por la Justicia, y con una finalidad exclusivamente divulgativa y educativa.