las escuelas compiten entre sí por captar los pacientes, compiten entre sí por captar el dinero de la formación de los psicólogos recien licenciados, y todo a base de marketing engañoso, e irracionalismo acrítico y verificacionista disfrazado de ciencia.
Pensar se abandono para 1990, y a partir de ahí, esta disciplina está más o menos como la clase media; hundida y a punto de desaparecer como algo serio a tener en cuenta.
otros psicólogos compiten por tener " oyentes", o " gente que les ve en you tube", y cada uno dice lo que le viene en gana intentando aparentar que son los mejores, y por descontado, llevándose la pasta.
Aquí la explicación.