En Puerto Alvira, corregimiento de Mapiripán, Meta, los médicos temen
llegar. La presencia de cultivos ilícitos, la falta de agua, electricidad,
teléfono y otros servicios básicos ahuyentan a los profesionales de la
salud. Pero desde hace 10 años, la enfermera Gina Hernández, se ha
convertido en el ángel de la guarda de la comunidad. Trabaja 7 días a la
semana, 24 horas al día y entrega todo por cuidar a sus pacientes, porque
sabe que sin ella, muchos morirían.