Benjamín y Manuel se suben a la excavadora que aplana la duna artificial de la playa de Riazor para inaugurar así el verano deportivista. Recuerdan sus días en Roma para homenajear a Totti; celebran el ascenso del Fabril y le dan una vuelta a los premios Djalminha y Evaldo; le fisgan en la mochila a Tino Fernández; escuchan cómo il bello Artabrias emparenta el Calcio con Barral; visitan el depauperado Feirón con los bolsillos vacíos de mitroglús; se sumergen en la bibliografía de Pepe Mel para elegir el magnum opus del Cervantes de los banquillos que se van a leer este verano; y sueñan durante La Salsa Rosa con que Sidnei se los lleve de vacaciones al igual que se llevó a Luisinho a Ibiza. Así duele un verano sin partidos del Deportivo.