Si te paras ante un espejo y pronuncias tres veces la frase “nos vamos a la B” (con B de Brasilia, B de Burgos, y B de Buah, neno, La Coru), un Cañita Brava aparecerá, te agarrará de la mano y te transportará al loco Cuantosufrimundo que está al otro lado del espejo. En él hallarás periodistas que venden snacks de troll; entrenadores oníricos; videntes parapenaltis; tazas que contienen la amargura de los nostálgicos; secuestradores de libros; cintas VHS; a Robin de los Bosques convertido en portero rumano; al Getafe y al Éibar subidos al pedestal que ocuparía el Deportivo en una realidad paralela; y entrarás en un grupo de whatsapp en el que no están Benjamín, Manuel y Miguel. Ellos han regresado de esa tierra de fantasía para derrotar a la wifi de un hotel de Aranda de Duero, contratar una consultoría con Jorge Lema en El Rincón del Prima, y, si bien no gritar eso de “¡Sí-se-puede!”, al menos sí besar la mano de Quique Setién y preguntar con cautela “¿Se va pudiendo?”.