“Parece que la vas a romper…”, empezaba aquella canción de Quique González (el de la barba, no el del moño) que Carmelo del Pozo escucha mientras apura el fondo de un vaso de vodka destilado en Krasnodar. Llamándose Sidnei deberíamos haber imaginado que haría algo tan australiano como el vuelo de un bumerán (bumerán, viva la numerasión). Rechel regresó, y así, sin saber si vamos o venimos, hicimos Benjamín y Manuel este podcast indeciso (Miguel sigue intentando movernos lo de Guilherme, do not worry), tanto que por momentos nos olvidamos de que lo estábamos grabando para atender a la parada bergantiñana de la Xira No Pardiñas. En cuanto nos centramos hablamos de la hidalguiña que estremeció a esos avatares de Twitter de los que usted me habla, el Feirón que no cesa (y lo que supone para Joder y Patrimonio, nuestros ahijados), el plato roto de Aitor, la pantomima de los parabólicos, el blues del autobús de Artabrias y la resaca del tembleque. “Quieren oír lo que quieres decir y acabas dándole la vuelta”, seguía la tonada del bardo.