Platónicamente enamorado de su club como está, el deportivismo crea el mito de la cueva, de la que entra o sale en función de los resultados. Benjamín, Manuel y Miguel, que siempre han sido más aristotélicos, frotan todas esas perlas cavernícolas con las que se hacen un collar y acuden ensortijados al Teatro de los Andamios, Riazor, a ver (¡por fin, diosito, por fin!) ganar a su equipo. Hablan de sí mismos en tercera persona, como los héroes con moño; desalhambran al Granada; se ríen de las pantomimescas excusas en la derrota; someten a juicio la gestión de Carmelo en el lateral izquierdo; conocen el ADN blanquiazul de Luis Pousada; ven cómo Artabrias junta a Bill Shankly y a Caparrós sin que explote el universo; leen las noticias equidistantes; lamentan que haya reblado el ligamento de Luisinho; y sopesan dejarse arrastrar de nuevo por la fiebre OT. Y es que puede que, este año sí, el Deportivo se baste para darles todo el triunfo que necesitan. “¿Así que este podcast está bien de verdad?”, decís. ¿La verdad? Vosotros no podéis encajar la verdad.