Un pin de plata detuvo el avance de este podcast que llega algo tarde (“¿Vosotros? ¿Tarde? ¡Qué sorpresa!”) y resulta algo más corto de lo habitual (“Se nota que sois gente en la que confiar”). Un arma argentada, como la que detiene el avance de las criaturas de la noche en las historias de terror gótico o, quién sabe, en la nueva teleserie pergeñada por este podcast que habita en la zona de los difuntos, como el Deportivo. Benjamín y Manuel descubren por este orden lo siguiente: uno, que si Benjamín le habla a su micrófono se le escucha mejor, ay, mecachis; y dos, que cuando el Dépor juega como en la segunda parte del Sardinero, parece un equipo de fútbol. A partir de ahí, ya cada cual que piense si ese empate (y gracias) basta para proclamar la resurrección de la carne o es más bien el espasmo incontrolable de un zombi. Recogemos las opiniones al respecto de Artabrias y de Miguel; profundizamos en nuestra nueva amistad con el candidato Cascallar; pensamos en nuestros mejores recuerdos de los 75 años del Estadio de Riazor; damos las noticias; y más o menos lo de siempre. ¿Os parece poco? ¿Os suena a que os damos calabazas? Vaya, ¿no es acaso la calabaza lo propio de estos días? ¡Ajá, os tenemos pillados!