Hay gente (ese tipo de gente) que tiene por disco favorito de Nirvana el “Unplugged”. Así que también puede haber gente que tenga como ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast favorito aquel en el que no hay pantomimas (más que las propias), no hay teatrillos (más que la comedia del arte habitual), no hay cabaré (no se canta, no, bienaventurados). Raw Cuánto Sufrimos, inventando el “Just Chatting” durante más de tres horas antes de que el “Just Chatting” fuese una categoría de Twitch, esa cosa de los jóvenes. Aquí tenéis una sesión de ASMR blanquiazul oficiada por Benjamín y Manuel en la que: confirmamos que movemos peñita (literalmente); recibimos otra lección de populismo vidaliano; analizamos los fichajes de, entre otros, un portugués con pliegues aficionado a los gifs pornográficos, un ilusionante o ilusionista delantero venezolano (también con pliegues), y un calamar nigeriano devenido en Mauro Silva tras la bendición de El Que Más Sabe; le decimos adiós a la versión adulta del italiano al que todos odiábamos en los viajes al extranjero de COU y a los tres meses de fútbol en tres años de Vicente Gómez; saldamos deudas con la Salsa Rosa; y recogemos los consejos de Miguel sobre los férreos marcajes tuiteros y de Artabrias sobre configuración de plantillas en saldo. ¡Cuánto sufrimos, Martín! siempre vuelve, descuidad, que por algo sois nuestro chichi (¿o era chichí?).