Somos como hojas al viento, sometidas a los vaivenes que nos aplican unas fuerzas incontrolables. Un señor que se hizo un estilismo capilar finge una lágrima en Santander y miles de personas se quedan sin plan para el domingo en A Coruña. Una jueza coreógrafa suspira al ver un culo a ras de suelo en una sentadilla en un festival de canción y muchos miles de gallegos infieren que “non nos entenden, non”. Queremos creer en el efecto mariposa pero como resulta que tenemos una edad y, aunque nos duela, el cinismo nos ha hecho mella, no estamos dispuestos a pasar ni media. Benjamín y Manuel, creadores de la sucursal local de “Mythbusters”, aquella serie documental que hemos traducido como “Cazadores de pantomimas”, huelen a culo cagado en el pañal del Racing cántabro y de RTVE. Así que, ellos, que no le tienen miedo al meconio tras años de bucear en esa fosa séptica que ha sido el descenso a la Primera Comemierda (¿véis las escatológicas coincidencias?), se enfundan unos guantes largos de veterinario, de la punta del dedo hasta el hombro, y se enfangan hasta poder palpar con sus manos esas mentirijillas interesadas que tienen a su audiencia y a ellos mismos de muy mal café. No habrá habido partido de fútbol en Riazor y no habrá habido victoria de las Tanxugueiras en Benidorm. Pero que no hayan sucedido cosas nunca ha sido un impedimento para que no pueda haber tres horas de hablar al pedo en ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast.