Poquita cosa, que tampoco estamos aquí para mentirle a nadie. No pasa nada. A veces ocurre así, mal timing, what if, Gwyneth Paltrow en la peli aquella en que su vida se convierte en el jardín de senderos que se bifurcan, como escribió, ¿cómo era, José Luis, Juan Luis? No, Jorge Luis. Retuvimos esto con la convicción que tenían los nativos americanos haciendo la danza de la lluvia, con la que tiene el que no falta a misa de doce, con la misma fe del deportivista que todavía piensa que las cosas algún día saldrán bien, con una confianza plena en que el vínculo entre este podcast y el club que lo sostiene (¿o sucede al revés y está este podcast en realidad sosteniendo al club?) es sobrenatural y si nosotros damos un episodio por terminado, automáticamente algo extraordinario le pasa al Deportivo. Pero grabamos aún aturdidos por la experiencia de vivir el fútbol a pie de Trilli y Antoñito en Ponte dos Brozos (el aire desplazado por sus carreras nos besó la frente) y dejamos pasar los días sin que nada aconteciese. Igual que en la semana anterior. Y que en la otra más. Ni un solo “compromiso coa forza” huevo, ni siquiera un estúpido “pim pam pum” de ese señor tan acomplejado. Un feirón víctima de la inflación. Han pasado las 19:06 de la jornada en la que vamos a subir esto a internet y nadie en la plaza de Pontevedra se ha acordado del habitual: “Vamos a darles en los dientes a los tontos esos del Cuánto Sufrimos”. Así que a ver, por resumir el percarl. Estamos nosotros, Benjamín y Manuel; está Miguel (casi de cuerpo presente); y está Artabrias (de cuerpo ausente). Y estamos masticando y rajando duro durante tres horas y cuarenta minutos. No hay contenido. Pero este continente llamado ¡Cuánto sufrimos, Martín! Podcast, este continente, ¡ay!, es inabarcable.