En el episodio anterior le lanzamos un reto a Antonio Hidalgo: publicamos en mitad del encuentro ante el Andorra para que dejase en evidencia, ante un rival asequible, que nuestra desconfianza hacia su desempeño reciente con el Deportivo era fruto de la más burda ignorancia. Aunque no lo parezca, a nosotros no nos gusta tener razón y, aun así, con una generosidad perniciosa para con él y con el club, el míster validó todas y cada uno de nuestras quejas, perpetrando un partido sonrojante. Un mes ha pasado desde entonces y, conocedores de nuevo de nuestra responsabilidad como líderes de massa, hemos decidido no hurgar (mucho) más en la herida y rendirnos al flotador que Hidalgo se ha tirado a sí mismo y al equipo para que la ilusión no se ahogue: lagobalidad# (hashtag inverso del añorado Francis Uzoho). Y es esa perspectiva general, de alto vuelo, sin atender al detalle del fútbol regulero y las rachas sin vencer, la que aún nos permite confiar en que otro Deportivo, otro como el que ganó contra pronóstico en Almería, es posible. Uno que, quizás, quién sabe, le pueda ganar al líder santanderino unos minutos después de que se publique este episodio. La demencia del torneo hace que, en realidad, cualquier clasificación final aún sea posible para cualquier equipo y que, por tanto, podamos mirar hacia el resto del curso seguros de que Hidalgo lo completará en el banquillo. Resuelta esa cuestión, queda la recta final del feirón donde el Dépor ha pescado a un portero que se autodenomina The Real Shark. Este club, desde luego, no te lo acabas.