La presidenta de Honduras, la izquierdista Xiomara Castro, tiene razones para denunciar un eventual golpe de Estado contra su gobierno, por las mismas personas, dijo, que contribuyeron para sacar por la fuerza de igual cargo a su esposo, Manuel Zelaya, en 2009.
Castro, quien habló en el 82 aniversario de la Fuerza Aérea Hondureña, libra una dura batalla contra la corrupción, la pobreza, y otros males heredados de más de una década de narco-regímenes aliados a la peor estirpe política de América Latina. En su reciente discurso dejó claro que – al referirse a los opositores-¨esas son las figuras que están saliendo ahora¨ y precisó que es víctima ¨de una conspiración ¨de sectores que quieren desestabilizar mi administración¨.
Primera mujer en 200 años en ocupar la primera magistratura del país y también la más votada en las urnas con un 68% de apoyo, esta política encarna la esperanza del pueblo con sus promesas de cambios estructurales,
Al hablar en Tegucigalpa sobre las intenciones de sus enemigos, Castro precisó que los actuales acontecimientos ¨quieren quebrar a un Gobierno electo de manera democrática y la población debe estar muy atenta¨.
Sin muchos preámbulos, ratificó que Honduras no es un Estado de derecho, ¨pues si lo fuera, precisó, tengan la plena seguridad de que aquellos que intentan o que simulan decir algunas frases o pretenden generar la desestabilización, debían ser llamados por la Justicia por traición a la Patria¨.
El mensaje fue claro y lo entendieron los posibles involucrados en la conspiración –no se descartan legisladores de agrupaciones adversas-.. ¨Quienes en el pasado saquearon al país y lo endeudaron, dijo, hoy se visten de demócratas y de personas con transparencia, pretendiendo evadir su responsabilidad histórica¨.
Esta mujer nacida en 1959, madre de cuatro hijos, pretende dar un vuelco de 180 grados a la actual situación en que viven sus coterráneos, quienes están obligados a emigrar debido a la pésima situación nacional. Se estima que unas 100 000 personan emigran cada año, una cifra que se redujo en 2022. Sin embargo, en ese primer período de gobierno izquierdista 94 339 hondureños fueron retornados desde los países donde pensaban cambiar sus vidas.