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Con la llegada de las lluvias y el inicio de la temporada micológica, Mirador Verde ha querido mirar más allá de las especies comestibles y abordar la importancia de los hongos desde el punto de vista de la biodiversidad. Vicente Poyatos y Óscar García Cardo, ingeniero de montes, doctor en Ciencias y técnico del IRIAF, recuerdan que una seta representa únicamente la parte visible de un organismo mucho más amplio que permanece mayoritariamente oculto bajo el suelo.
García Cardo explica que el verdadero hongo es el micelio, una red formada por hifas que puede observarse en determinadas condiciones bajo la hojarasca, mientras que la seta es su cuerpo fructífero, equivalente al fruto de un árbol. La diversidad es enorme: el investigador estima que en la provincia de Cuenca podrían existir entre 1.500 y 2.000 especies de macromicetos, aunque todavía no existe un catálogo completo y continúan apareciendo nuevas citas.
Su papel en los ecosistemas se divide en tres grandes funciones. Los hongos saprófitos descomponen hojas, piñas, ramas y otros restos orgánicos para devolver nutrientes al suelo; los micorrícicos establecen relaciones beneficiosas con árboles y plantas; y otros funcionan como parásitos. Especies populares como los níscalos o los boletus forman precisamente parte de esas relaciones simbióticas que resultan fundamentales para los ecosistemas forestales.
Entre las curiosidades del reino fungi aparece la Armillaria ostoyae, capaz de formar organismos que ocupan superficies de cientos de hectáreas y cuyo micelio puede presentar luminiscencia, o el Cordyceps militaris, un hongo que parasita pupas de procesionaria. García Cardo insiste, sin embargo, en que conservar la diversidad micológica depende directamente de conservar sus hábitats y sus suelos, ya que la composición de hongos cambia incluso según la edad y estructura de un bosque.
Para los aficionados que salgan al monte, el mensaje va más allá de respetar los límites de recolección: evitar remover el terreno y conservar el suelo resulta esencial porque algunos tardan miles de años en formarse y constituyen la base sobre la que se mantiene el propio ecosistema y las especies asociadas.
Noviembre llegará con buenas oportunidades para quienes quieran mirar al cielo desde Cuenca. José María Sánchez, astrónomo del Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, explica que durante el mes será posible localizar en algún momento los cinco planetas visibles a simple vista, aunque será necesario elegir distintos horarios para observarlos.
Mercurio ofrecerá una de las mejores oportunidades entre los días 17 y 24 de noviembre, poco antes del amanecer y hacia el este-sureste. Venus ganará progresivamente altura y brillo como lucero matutino, Marte podrá observarse desde antes de medianoche, Júpiter aparecerá durante la madrugada y Saturno permanecerá visible durante buena parte de la noche después de haber alcanzado su oposición en octubre.
La otra gran cita llegará con las Leónidas, cuyo máximo está previsto durante la noche del 17 al 18 de noviembre. Sánchez explica que la Luna se ocultará pronto y favorecerá la observación de estos meteoros, que alcanzan velocidades cercanas a los 71 kilómetros por segundo. Este año no se espera una tormenta especialmente intensa, aunque las condiciones permitirán disfrutar de la lluvia con relativa comodidad desde lugares oscuros.
La sección ha abordado también nuevas tecnologías para proteger satélites y misiones tripuladas de la basura espacial. Sánchez explica el desarrollo de Space Armour, un material diseñado para absorber y fragmentar pequeños impactos evitando que una colisión genere nuevos restos peligrosos en órbita.
Cuenca tendrá además su propia agenda astronómica durante la primera semana de noviembre. Del 3 al 7 de noviembre se celebrará la decimosexta edición del ciclo Diversidad de la Astronomía, organizado en colaboración entre el Museo de las Ciencias y AstroCuenca. Las conferencias estarán especialmente centradas en los eclipses, las imágenes de 360 grados y la astrofotografía. Entre las actividades se mostrarán grabaciones realizadas durante el eclipse de este verano y se entregarán los premios de un concurso que ha recibido 158 fotografías.
La antigua iglesia de San Andrés volverá a transformarse con motivo de Halloween para acoger la sexta edición de Cuenca Terror Encantado, que este año presenta Noctira: Hotel Asmodea. La Asociación Amigos del Carnaval de Cuenca promete un pasaje del terror distinto a los anteriores, con mayor intensidad, más tecnología y una recreación que pretende desorientar al visitante mientras atraviesa un hotel muy alejado de los modelos habituales del género.
El principal cambio será precisamente el tono de la experiencia. La organización recomienda el pasaje para mayores de 16 años debido a la intensidad de algunas escenas, aunque deja finalmente la decisión en manos de padres y tutores. Para los menores se han preparado alternativas los días 31 de octubre y 1 de noviembre, con talleres infantiles en el Jardín de los Poetas mientras los adultos acceden al recorrido.
La programación se amplía además con un espectáculo de cabaret el día 31 y un nuevo concurso de decoración de balcones, fachadas y establecimientos, abierto a toda la ciudad. A ello se suman los denominados menús terroríficos preparados por cinco establecimientos del Casco Antiguo, que incluyen una entrada con acceso exprés al Hotel Asmodea.
La organización ha ampliado también el horario después de las largas esperas registradas en la pasada edición. El pasaje funcionará aproximadamente entre las 17:00 y las 22:00 horas, aunque todos los visitantes que permanezcan en la cola en el momento del cierre podrán acceder. El pasado año llegaron a registrarse esperas de hasta tres horas, circunstancia que los responsables relacionan con el aumento de la interacción y el éxito de público.
El precio será de cuatro euros como entrada de colaboración con la Asociación Amigos del Carnaval. Las entradas podrán adquirirse en la propia taquilla, además de mediante los menús especiales y en el espacio infantil. La asociación destinará los recursos obtenidos a mantener las numerosas actividades que organiza durante el año, desde Carnaval y Navidad hasta la Cabalgata de Reyes o el Festival de Otoño.
Cuatro músicos vinculados desde hace años a la escena conquense han decidido dejar atrás los grupos de versiones y comenzar a construir un repertorio propio. Así nacen Los Vampiros, banda integrada por Adrián de las Heras, Adri Pérez, Dani Cardo y Gonzalo Pelayo, que define su propuesta a través del rock and roll en castellano, las guitarras y una puesta en escena enérgica.
El proyecto surgió a partir de varias canciones en las que algunos de sus componentes ya estaban trabajando y que terminaron desarrollando conjuntamente. El nombre pretende recuperar el espíritu de las grandes bandas de rock del siglo XX y esa condición “atemporal” que, según explican, comparten tanto los vampiros como el propio rock and roll. Tras años interpretando principalmente canciones ajenas, el objetivo era poder grabar y defender algo que sintieran como propio.
Sus primeras canciones se han grabado en California Studios, en Alpedrete, Madrid, en un proceso que obligó a los integrantes a desplazarse continuamente desde distintos puntos para completar las sesiones. La banda busca además que su propuesta vaya más allá de la música y cuide especialmente aspectos como los videoclips, la fotografía y la imagen del proyecto.
Después de una primera aparición sobre el escenario como invitados, Los Vampiros preparan su debut propio el próximo día 21 en la Sala Rotos, donde interpretarán tanto los temas ya publicados como canciones inéditas que formarán parte de un futuro disco previsto para el próximo año. Más de la mitad de las entradas están ya vendidas.
El siguiente paso será una pequeña gira por ciudades como Madrid, Valencia, Toledo o Alcalá de Henares antes de volver al estudio. Su intención es continuar ampliando repertorio y tratar de entrar durante el próximo año en el circuito de festivales.
Fuentelespino deHaro celebra la tercera edición de La Iranzada, una iniciativa que mezcla teatro, historia y tradiciones populares alrededor de la figura de Miguel Lucas de Iranzo, personaje del siglo XV estrechamente relacionado con la localidad. El alcalde, Benjamín Prieto, explica que el proyecto ha llegado a reunir entre 60 y 70 participantes y que durante sus primeras ediciones convirtió las propias calles del municipio en escenario para representar diferentes momentos de su pasado.
La representación recupera la trayectoria de Miguel Lucas de Iranzo, nacido según el relato local en el antiguo núcleo de Geriberte y que llegó a convertirse en Condestable de Castilla durante el reinado de Enrique IV antes de terminar sus días en Jaén. Bajo la dirección de Teresa Valeriano, son los propios vecinos quienes interpretan los papeles, con actores que abarcan desde los diez hasta casi los noventa años. Este año, después de dos ediciones desarrolladas en distintos puntos de las calles, la representación se trasladará a un espacio cerrado.
La Iranzada no se limita a reconstruir la vida del personaje histórico. El proyecto incorpora canciones populares, antiguos trabajos agrícolas, fuentes, parajes y topónimos del municipio con el objetivo de conservar una memoria que de otra manera podría desaparecer. Prieto destaca además su dimensión social: meses de ensayos y preparación sirven para estrechar relaciones entre vecinos y construir un proyecto común. Tras alcanzar su tercera edición, el Ayuntamiento aspira a consolidar la iniciativa y darle continuidad, además de participar en otros eventos culturales de ámbito provincial o regional.
Mala Idea vuelve a publicar música con Nolotil, un nuevo single que marca el regreso de una formación surgida casi por casualidad en Cuenca. Nacho Machuca explica que el origen se encuentra en un proyecto que intentó poner en marcha junto a Edu durante su etapa en la Universidad de Castilla-La Mancha. Meses después se incorporaron como músicos al primer concierto en solitario de Jorge Gardó y la buena conexión sobre el escenario terminó dando forma al grupo. “No sabíamos tocar ninguno”, recuerdan sobre aquellos comienzos prácticamente autodidactas.
Desde aquel primer concierto comenzaron a componer sus propios temas y a actuar fuera de Cuenca, acumulando experiencia en varias ciudades. Mala Idea define su sonido como “indie under”, una mezcla en la que caben referencias tan diferentes como Pink Floyd, Lou Reed, The Beatles o Yung Beef. El grupo funciona además como un espacio donde sus integrantes pueden explorar ideas distintas a las de sus respectivos proyectos personales.
El regreso llega después de una separación provocada, según explican, por haberse obsesionado demasiado con hacer todo de una manera profesional y perfecta. La banda llegó a tener cinco canciones producidas antes de saturarse y detener el proyecto. Al volver decidieron cambiar de filosofía: frente a grandes estudios, parte de Nolotil llegó a grabarse en el armario de la habitación de Edu. Ahora su intención es avanzar “tema por tema”, terminar el material pendiente y publicar un segundo lanzamiento durante los próximos meses, antes de volver a plantearse conciertos.
Pequeños Cuidados nació en abril de 2013 cuando Elena Valero, con 23 años, decidió regresar a Cuenca después de especializarse y trabajar en Madrid. Su objetivo era crear un centro especializado en pediatría con un enfoque multidisciplinar en una ciudad donde, según recuerda, algunas familias tenían que desplazarse semanalmente fuera de Cuenca para recibir determinados tratamientos infantiles. Trece años después, el proyecto ha sido reconocido con el accésit al Impacto Social de los Premios Joven Empresario de AJE Cuenca.
El crecimiento ha sido notable: de atender “uno o dos niños a la semana” ha pasado a contar con fisioterapeutas, psicólogos y pediatras, además de abordar problemas relacionados con lactancia, tortícolis congénita, plagiocefalia y braquicefalia, afecciones digestivas y respiratorias o retrasos motores. Valero destaca que el conocimiento de la fisioterapia infantil también ha cambiado durante estos años y que el boca a boca ha sido fundamental para que cada vez más familias conozcan las posibilidades de esta especialidad.
La evolución sanitaria ha ido acompañada de otro aprendizaje: el empresarial. Valero reconoce que al comienzo tuvo que aprender desde cero cuestiones relacionadas con facturación, impuestos o gestión de personal. Actualmente Pequeños Cuidados está formado por nueve personas y su objetivo inmediato pasa por consolidar el crecimiento experimentado durante el último año y continuar incorporando profesionales que permitan ampliar el enfoque multidisciplinar del centro.
La última entrega de Misterios de Más se ha adentrado en el mundo de los mensajes subliminales, entendidos como estímulos visuales o auditivos que supuestamente pasan por debajo del umbral de la percepción consciente. Miguel Ángel Linares y Sheila Gutiérrez han repasado algunos ejemplos utilizados en películas y han recuperado también el famoso experimento atribuido al publicista James Vicary en 1957, quien aseguró haber aumentado las ventas de Coca-Cola y palomitas mediante mensajes insertados durante una proyección. Aquella experiencia terminó desacreditada y el propio Vicary reconoció años después que había sido un engaño.
La sección se ha detenido especialmente en la música y en teorías como la conocida leyenda de “Paul is dead”, según la cual Paul McCartney habría fallecido en 1966 y los Beatles habrían ocultado pistas en sus discos y portadas. También se han analizado supuestos mensajes reproducidos al revés en canciones de Queen y otros artistas. Los colaboradores subrayan que muchos de estos casos pueden explicarse por la pareidolia auditiva, un fenómeno por el que el cerebro intenta encontrar palabras y significados reconocibles en sonidos ambiguos, especialmente cuando alguien nos indica previamente qué deberíamos escuchar.
Ese proceso está relacionado también con la apofenia, la tendencia a encontrar conexiones o patrones donde realmente no existen. La sección ha recordado ejemplos populares difundidos durante años en canciones, programas de televisión y bandas sonoras, diferenciándolos de recursos realmente introducidos de forma intencionada, como determinados efectos sonoros del cine de terror. En definitiva, buena parte del misterio se encuentra no tanto en mensajes ocultos como en la propia capacidad del cerebro para completar, interpretar y dar sentido a estímulos confusos.
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