Avanzando juntos, como una piña, emprendieron el camino entre los ciegos de las otras salas, cuando llegaron al zaguán la mujer del médico comprendió que no iba a ser posible ningún acuerdo diplomático...
El estruendo seco de las detonaciones hizo surgir de dentro de las tiendas inmediatamente, medio vestidos aún, a los soldados del pelotón encargado de la guardia del manicomio y de los que dentro de el estaban...