Con el tiempo y la intimidad las mujeres de los médicos acaban también por entender un poco de medicina, y ésta, tan próxima en todo a su marido había entendido que la ceguera no se pega solo porque un ciego ve a otro...
Al ladrón del coche lo llevó un policía a casa, no podía el compasivo agente de la autoridad imaginar que llevaba un empedernido delincuente por el brazo y no para impedir que se escapara...
En el consultorio el último cliente atendido fue el viejo bondadoso, el que había dicho palabras tan llenas de piedad por aquel pobre hombre que se había quedado ciego derrepente...