Julián amaneció silbando. Apreció una distinguida dama llorando en el banco donde se suicidó el hombre triste. Ella lo encaró y le pregunto ¿que decía la carta?
Julián, indigente, observador diario, escritor y lector, duerme en la plaza con permiso de los Municiplales Esa noche antes de dormir recibe una visita que lo conmueve
2da Parte. Los paisajes de las plazas son cambiantes. Especialmente cuando los sábados se juega al fútbol y nadie regala nada. Allí Julián tiene su "platea".
Era un hombre respetado. Añoso, pañuelo al cuello, cabello largo atado con cola y sombrero. Era un mendigo, al que le dieron permiso para dormir en la plaza. Desde allí contemplaba el mundo. Y vió el dolor extremo de un hombre triste.
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Procurando unir palabras sentidas con una escucha atenta.