En 1992, María Fernanda Cabal le vendió un apartamento y un garaje en Cali a Rodrigo José Sarasti Guerrero, quien gerenció dos empresas fachadas de los líderes del Cartel de Cali, Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, según el Departamento del Tesoro de EE. UU. Un año antes del negocio, Sarasti ya era accionista de la empresa Obursátiles SA, que entre 2003 y 2011 fue incluida en la Lista Clinton, designada como una “entidad traficante de estupefacientes”. Sarasti entró a esa lista el mismo año que Obursátiles, pero fue retirado en 2009.