Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Valencia, presentó en la sede central del Instituto Cervantes en Madrid su libro «Nosotros, que quisimos tanto a Atticus Finch. De las raíces del supremacismo al Black Lives Matter», publicado por la editorial Tirant lo Blanch. El autor estuvo acompañado por Alicia García Ruiz, profesora de Filosofía de la Universidad Carlos III de Madrid. Clausuró el acto el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes.
Durante generaciones, la novela de Harper Lee «Matar a un ruiseñor» y la película de Robert Mulligan del mismo título han atraído a millones de personas en todo el mundo y, en particular, la figura de Atticus Finch ha servido de inspiración a profesores y estudiantes de Derecho, así como a abogados y profesionales del foro. La publicación en 2015 de «Ve y pon un centinela», la precuela de la novela de Lee, que transcurre en los años 50, es decir, 20 años después de los acontecimientos de «Matar a un ruiseñor», un contexto de efervescencia de la lucha por los derechos civiles de la población negra en los EE. UU., supuso para muchos una conmoción. En este libro, el profesor de Lucas, que ha dedicado especial atención a los problemas del racismo y de la lucha contra la discriminación que sufren diferentes minorías por motivos etnoculturales, revisa la figura de Atticus Finch, un personaje a quien, a su juicio, definen sobre todo dos rasgos: es un hombre de Derecho y un demócrata. Eso le permite entrar en el debate sobre la deuda histórica del experimento democrático norteamericano de 1776 con la esclavitud y luego con el racismo, el supremacismo y el segregacionismo, cuyo lema -«Separate but equal» («Separados pero iguales»)- parece seguir vigente en muchos aspectos, en lo que se refiere a la población afroamericana, pero ahora también, por ejemplo, respecto a los latinos. En la segunda parte, el autor recorre la historia de los movimientos que han reivindicado el fin de esa discriminación, desde los años 50, con particular referencia al movimiento de derechos civiles y a la figura de Martin Luther King. Fue King quien, en su célebre discurso en la Marcha sobre Washington, el 28 de agosto de 1963, dejó la extraordinaria metáfora del cheque incumplido que habrían firmado los padres fundadores e incluso el presidente Abraham Lincoln, cien años antes, en su Proclamación de la Emancipación: una promesa a todos los norteamericanos, pero incumplida reiteradamente por lo que se refiere a los negros. King afirmó que era hora de cobrarlo, ya. Sin embargo, como muestra en los tres últimos capítulos del libro, esa deuda no sólo no se ha pagado, sino que se ensancha, todavía hoy. Las manifestaciones contra la violencia policial protagonizadas por el movimiento Black Lives Matter son un ejemplo claro.