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DEVOCIÓN MATUTINA PARA MUJERES 2026
“SUBLIME BELLEZA”
Narrado por: Sirley Delgadillo
Desde: Bucaramanga, Colombia
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
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|| www.drministries.org ||
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09 de Abril
No escondas tu historia
Ese hombre que se llama Jesús hizo un poco de barro, me lo untó en los ojos y me dijo: "Ve y lávate en Siloé". Así que fui, me lavé y entonces pude ver (Juan 9:11).
Turia Pitt, una bella modelo y atleta de veinticuatro años competía en un ultramaratón en Australia, en 2011, cuando un repentino incendio forestal la alcanzó. El 65% de su cuerpo fue quemado, cuatro dedos de la mano izquierda y el pulgar derecho fueron amputados y fue sometida a más de doscientas cirugías plásticas. El diagnóstico era que nunca más podría entrenar.
Turia casi murió, y pasó momentos difíciles de dolor, negación y decepción. Pero, contando con el apoyo de su familia y de su novio, con quien se casó en 2015, encontró sentido para su experiencia. Volvió a entrenar y a competir, y hoy motiva a otros con su historia.
Recibió el premio Mujer del Año en 2014 en Nueva Gales del Sur y también fue una de las finalistas para el premio Joven Australiano del Año. Turia tenía mucho interés en la ayuda humanitaria, por lo que recaudó centenas de dólares para una reconocida organización internacional que proporciona cirugías reconstructivas gratuitas en países en vías de desarrollo, y fue destacada en la tapa del Australian Women's Weekly, atrayendo la atención mundial.
Cinco años después del incendio. Turia terminó una de las pruebas más difíciles del deporte, el triatlón Iron Man. Y, en 2017, tuvo su primer hijo.
El versículo de hoy es la respuesta de un joven ciego de nacimiento sanado por Jesús. Los incrédulos y curiosos no le creían. Y los fariseos se indignaron porque el milagro había ocurrido en sábado. Después, llamaron a los padres para que identificaran a su hijo, pero se negaron a comentar sobre cómo había sido sanado. Finalmente, llamaron al muchacho. Sus preconceptos no les permitían aceptar la influencia ni siquiera de un gran milagro como ese.
El muchacho se sentía molesto con la situación. Pero él veía, eso nadie lo podía negar. Al reencontrarse con Jesús, lo adoró y lo reconoció como Hijo de Dios, y desde entonces no podía callar más.
Aún con el rostro desfigurado, las manos mutiladas y cicatrices en el cuerpo, Turia ha contado su historia de superación al mundo. El joven sanado por Jesús tampoco pudo esconder su historia. Muchos necesitaban conocer a aquel que estaba por detrás de esa cura.
¿Y tú? No pienses que es necesario pasar por una tragedia para tener una historia para contar al mundo. Si conociste a Cristo y experimentaste la cura espiritual, tienes una historia preciosa para compartir. ¿Qué hizo él por ti? ¡Cuéntaselo al mundo!