NOTAS DE ELENA
Material complementario de la escuela Sabática para adultos
Narrado por: Patty Cuyan
Desde: California, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
DOMINGO, 26 DE JULIO
CONOCIMIENTO VERSUS AMOR
El que tiene el amor de Dios derramado en el corazón, reflejará la pureza y el amor que existen en Jehová, y que Cristo manifestó en este mundo. El que ama a Dios en su corazón no tiene enemistad contra la ley de Dios, sino que rinde obediencia voluntaria a todos sus mandamientos, y esto es lo que constituye el cristianismo. El que ama en forma suprema a Dios, revelará amor a sus semejantes que pertenecen a Dios tanto por la creación como por la redención. El amor es el cumplimiento de la ley; y es deber de todo hijo de Dios prestar obediencia a sus mandamientos...
La ley de Dios, que es perfecta santidad, es la única verdadera norma de carácter. El amor se expresa en la obediencia, y el amor perfecto echa fuera el temor. Los que aman a Dios, tienen el sello de Dios en la frente, y obran las obras de Dios. Ojalá que todos los que profesan el cristianismo conocieran lo que significa amar a Dios prácticamente... Tendrían cierta comprensión de la santidad de Dios; sabrían que ocupa un lugar exaltado, y que la estela de su gloria llena el templo. Tendrían una influencia poderosa sobre la vida y el carácter de los que los rodean, obrarían como la levadura en la masa de la humanidad, transformando a otros por medio del poder de Jesucristo. Relacionados con la fuente del poder, nunca perderían su influencia vital, sino que crecerían siempre en eficiencia, abundando continuamente en la obra del Señor (Hijos e hijas de Dios, 14 de febrero, p. 53).
Hay dos errores contra los cuales los hijos de Dios, particularmente los que apenas han comenzado a confiar en su gracia, deben especialmente guardarse. El primero... es el de fijarse en sus propias obras, confiando en alguna cosa que puedan hacer, para ponerse en armonía con Dios. El que está procurando llegar a ser santo mediante sus propios esfuerzos por guardar la ley, está procurando una imposibilidad...
"El error opuesto y no menos peligroso es que la fe en Cristo exime a los hombres de guardar la ley de Dios; que puesto que solamente por la fe somos hechos participantes de la gracia de Cristo, nuestras obras no tienen nada que ver con nuestra redención.
Pero nótese aquí que la obediencia no es un mero cumplimiento externo, sino un servicio de amor. La ley de Dios es una expresión de su misma naturaleza; es la personificación del gran principio del amor, y, en consecuencia, el fundamento de su gobierno en los cielos y en la tierra... En vez de eximir la fe al hombre de la obediencia, es la fe y solo la fe, la que lo hace participante de la gracia de Cristo, y lo capacita para obedecerle.
Lo que Cristo fue en la naturaleza humana, Dios espera que sean sus discípulos. Con su fuerza hemos de vivir la vida de nobleza y pureza que el Salvador vivió.
La fe no es un narcótico, sino un estimulante. El mirar al Calvario no adormecerá al alma en el cumplimiento de su deber, sino que despertará una fe que obra purificando el alma de todo egoísmo (La fe por la cual vivo, 28 de marzo, p. 95).