DEVOCIÓN MATUTINA VESPERTINA
“SALMOS”
Narrado por: Joyce Vejar
Desde: Arizona, USA
Una cortesía de DR'Ministries y Canaan Seventh-Day Adventist Church
31 DE AGOSTO
SALMO 62
«Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación» (SAL. 62:1).
Cuando nos encontramos en medio de los problemas de la vida, cuán fácilmente nuestros corazones buscan su descanso en aquello que no es Dios. Cuando las tribulaciones del día a día nos agobian, con cuánta facilidad perdemos el gozo de nuestra salvación. Cuando las cosas no van como nos gustaría, cuán fácilmente perdemos de vista lo eterno. Y en lugar de correr hacia el Único en quien encontramos reposo, ¿por qué decidimos correr en sentido contrario?
Tenemos en este pasaje un llamado a esperar en Dios, a conocer a Dios y a confiar en Dios, lo cual es el resultado más natural de conocer a nuestro Dios y de levantar nuestros ojos de las aflicciones de la vida terrenal y contemplar Su gloria y majestad, de contemplar quién es Dios.
¿Quién es Dios? Elohim, el Dios supremo, el Dios verdadero, el Gobernante y Creador quien sostiene todas las cosas con la palabra de Su poder. Él es quien habló y todas las cosas vinieron a existir. Él es el Dios todopoderoso. Sentado en Su trono, pero que me invita a venir ante Él y derramar mi corazón delante de Él.
En Él halla descanso mi alma. En Él espera mi alma en silencio y solo de Él depende toda mi esperanza. No en cosas finitas, en personas que fallan, en posesiones, amigos o trabajo. Sino en el Dios supremo. Así que puedo confiar en Él y echar toda mi ansiedad sobre Él.
Solo Él es mi roca y mi salvación. Si confío en Él para el destino y salvación eterna de mi alma, ¿cómo no confiará mi corazón en medio del mar embravecido?
Él es mi protector, mi refugio, fortaleza y torre fuerte contra los ataques del enemigo. A Él puedo correr y encontrar confianza, seguridad y protección. Solo allí, en Sus brazos, no seré removido.
Cuando mi alma está trabajada y cargada, Él promete hacerme descansar. Él que es manso y humilde de corazón, promete que allí encontraré descanso para mi alma (Mat. 11:28-30).
En Dios mi salvación es segura. Probablemente de este lado de la eternidad mis problemas no se irán, mis enfermedades o tribulaciones no se van a resolver como a mí me gustaría, pero puedo estar seguro de que un día Él hará nuevas todas las cosas (Apoc. 21:1-7).
Dios es la roca de mi fuerza, mi refugio seguro es Elohim.
Así que, espera en Él continuamente, derrama tu corazón ante el único que no te defraudará, Aquel que te sostendrá con la diestra de Su justicia. Ve ante Su rostro.
Corre ante Su trono. Dile lo que hay en tu corazón.
Porque Dios es nuestro refugio. Espera en Él. Descansa en Él. Confía en Él. Reposa en Él.