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Sin querer (queriendo) empezamos a cumplir nuestras promesas. No diríamos que es un episodio continuación, pero podríamos decir que es una señora vuelta de tuerca del episodio piloto, sí: del primer episodio de la historia de Dato Encerrado. No tenemos tan claro qué demonios pasa en el estado de flow, ah pero qué lindo suena y como todo lo lindo, mejor si es compartido.
¿Te pasa que en invierno ves a alguien desabrigade y pensás en ponerle una mantita y traerle un té urgente? ¿O sos más de les que andan en camisa desde fines de julio pues frío quién te conoce? Al principio suena medio delirio, pero hay gente diciendo que nos podemos contagiar del frío de otres y tienen muchas dudas y algunas pruebas. ¿Qué? ¿Quién volvió a llamar a la empatía al escenario? No de nuevo decían... o sí.
Nuestra supervivencia depende de, entre muchas cosas, cuán bien podemos reconocer y distinguir estímulos ambientales. Lo comestible de lo no comestible. Lo peligroso de lo inofensivo. Los trabajos buenos de los trabajos tóxicos. Los cuadros de Picasso de los de Monet. Bueno, quizás esto no es tan relevante pero, como siempre, hubo alguien que se preguntó algo que a priori parecía absurdo, pero que nos ayuda a entender cómo usamos nuestra experiencia en situaciones novedosas. Las palomas ¿podrán?.
Los motivos por los cuales no dejaríamos de cucharear nuestro postre favorito, aún luego de una buena ración de comida, son virtualmente infinitos. Y sí, claro, recontra difíciles de estudiar. Como siempre, por algo hay que empezar, y como casi siempre: empezamos por lo que podemos manipular con mayor facilidad. ¿Tiene la textura de la comida algo para decirnos sobre nuestro punto de saciedad?
Una vez que entendimos que lo que pasa en el cerebro afecta a nuestro intestino y viceversa, no hubo marcha atrás. Hoy resulta imposible entendernos sin considerar nuestro vínculo con los microorganismos: estuvieron ahí todo este tiempo. 35 minutos aptos para personas no escatológicas, lo prometemos.
Se llama "luciferasa" y no tiene nada que ver con el diablo. Además de sentirnos estafadas, en este episodio charlamos de avances biotecnológicos y de qué futuros llegaremos a ver.
¿De dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿Qué tienen que ver las mitocondrias en todo esto? Estas son las preguntas que fascinan a nuestro +1 y en éste episodio va a hacer un intento por convencernos de que las mitocondrias son muchísimo más relevantes de lo que aquel diagrama de una célula de libro de secundaria nos pudo mostrar. Eso sí, la revolución de las mitocondrias necesita mentes abiertas.
Tenemos algo con la música, es innegable. Pero además, pareciera que tenemos un algo con ciertos acordes. ¿Qué pasa con esos acordes que nos gustan a todes? ¿Es posible que la música funcione como una extensión de nuestras conversaciones? Evolución, tkm.
¿Acaso el paper más limitado de la historia moderna? No, no es para tanto. Y como siempre, por algo hay que empezar. Ésta vez con un violinista cuya actividad cerebral fue comparada con la de su audiencia. En este episodio, coherencia es lo que sobra.
Para muchas personas, la música es un medio para conciliar el sueño en algunas noches donde las ideas parecieran pesar más que las ganas de dormir. ¿Por qué pasa esto? ¿Nos relajamos? ¿Nos distraemos? No es un solo experimento, son un montón. Las revisiones literarias nos van a salvar (salvo esta, que solo nos salva de hacer un tremendo laburo de búsqueda).
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