El episodio más sangriento de nuestra trilogía sobre China: la era de Mao Zedong como supremo líder, responsable de más muertes que cualquier otro líder del siglo XX. Más que Stalin. Más que Hitler. Y sin embargo, millones de intelectuales occidentales lo idolatrarían como un salvador nacional.
En este cierre de nuestra serie sobre China, exploramos treinta y un años (1945-1976) en los que un cuarto de la población mundial fue sometido a los proyectos más radicales de ingeniería social que el mundo haya conocido. Paul Johnson lo llamó "experimentos con la mitad de la humanidad".
Descubrimos la victoria final de Mao en 1949: cómo el Partido Comunista ganó la guerra civil mientras Chiang Kai-shek huía a Taiwán. Cómo Mao proclamó en Tiananmen: "El pueblo chino se ha puesto de pie", adquiriendo un poder más absoluto que casi cualquier líder en la historia moderna.
Revelamos el terror de la reforma agraria (1949-1952): entre 1 y 2 millones de "terratenientes" ejecutados en "sesiones de lucha". La destrucción deliberada de las estructuras sociales tradicionales. El tejido social chino despedazado para que solo quedara el Partido, solo Mao.
Analizamos la trampa de las Cien Flores (1956-1957): cómo Mao invitó a los intelectuales a criticar, solo para identificarlos y destruirlos. Entre 300.000 y 550.000 personas etiquetadas como "derechistas", despedidas, enviadas a campos de trabajo, ejecutadas. Una trampa deliberada, diabólica y terriblemente efectiva.
Exploramos el Gran Salto Adelante (1958-1962): la mayor hambruna de la historia de la humanidad. Entre 15 y 45 millones de chinos murieron mientras Mao creía que la realidad debía conformarse a sus visiones. Comunas populares donde se abolió la familia. Campañas de acero inútil mientras los campos quedaban sin cultivar. El horror de una ideología que sacrifica poblaciones enteras.
Y finalmente, la Revolución Cultural (1966-1976): diez años de caos donde los Guardias Rojos destruyeron templos milenarios, quemaron libros clásicos, torturaron maestros, humillaron intelectuales. Entre 400.000 y 2 millones de muertos. La destrucción sistemática de la civilización china tradicional.
De aquellos polvos —la guerra civil, la promesa revolucionaria, la paranoia totalitaria— vienen estos lodos que todavía manchan a China hoy: un Estado represivo bajo Xi Jinping, un nacionalismo feroz, la obsesión por "borrar la humillación histórica", el sistema de vigilancia masiva, la represión intelectual. Los métodos de control de Xi tienen sus raíces en las técnicas perfeccionadas por Mao.
Este es el final de nuestra trilogía. El momento en que los polvos se convierten en lodo permanente.
"De aquellos polvos", el podcast donde buscamos las raíces históricas de los grandes conflictos de nuestro tiempo.