Cuando las cosas no salen bien, ¿tiendes a
recuperarte o a desmoronarte?
Todos tenemos una fuerza interna que nos ayuda
en momentos complicados a reponernos. Sin embargo, no podemos negar que en ocasiones los vientos vienen con tanta fuerza que nos debilitamos. Y es allí aprovechamos nuestra fuerza interior para reponernos de una dificultad,
enfermedad, ruptura o desafío. A eso le llamamos también resiliencia. Cuando no se pone en acción, es posible que la persona se bloquee o simplemente se sienta una víctima de las circunstancias.
Podría sentirse agobiado y en ocasiones recurrir a formas poco sanas de enfrentar las situaciones, como consumir alcohol, drogas, trastornos alimentarios o conductas de riesgo. La resiliencia es como un rebote de una situación, como si fuéramos un resorte. El resorte está hecho para resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recobrar su forma original.