Este episodio toma el momento en el que Saulo, después del stop, hace la única pregunta honesta que podía hacer: “¿Qué quieres que haga, Señor?”. Aquí hablamos de ese punto donde sabes que algo cambió, pero todavía no ves el siguiente paso. No se trata de tener un plan completo, sino de reconocer que la dirección empieza con una respuesta sencilla.