En este episodio comparto uno de mis primeros errores al acercarme a Dios: pensar que Su favor funcionaba según mis percepciones, mis heridas y mis listas personales de aliados y enemigos. Una corrección sencilla —“Dios no hace acepción de personas”— ordenó mi fe y me enseñó que Él no se suma a nuestras conclusiones, sino que nos invita a ver desde Su verdad. Es una reflexión sobre cómo Dios mira el corazón, la necesidad y la historia completa, y cómo esa verdad madura nuestra relación con Él.
In this episode, I share one of my first mistakes when approaching God: believing that His favor aligned with my perceptions, my wounds, and my personal lists of allies and enemies. A simple correction —“God shows no partiality”— brought clarity to my faith and taught me that He doesn’t join our conclusions; He invites us to see through His truth. It’s a reflection on how God looks at the heart, the need, and the full story, and how that truth matures our relationship with Him.