Sumergido en la denominada segunda etapa de la Revolución Mexicana, el movimiento constitucionalista en nuestro país tuvo los primeros brotes de la gripe española durante el mes de abril de 1918 en el Cuartel de Zapadores y la Escuela del Estado Mayor de la Ciudad de México. Los infectados, 54, fueron trasladados al Hospital Militar para recibir atención médica permaneciendo aislados hasta su recuperación. Esta medida permitió detener la primera ola de contagios.