En esta segunda parte de nuestro estudio en Hebreos 4, profundizamos en la doble naturaleza de la Palabra de Dios: su capacidad para penetrar y juzgar nuestras intenciones más ocultas, y su función como un "escalpelo" que hiere para sanar. Pero no nos quedamos en el juicio; celebramos la figura de Jesús como nuestro Gran Sumo Sacerdote, aquel que no solo intercede por nosotros, sino que se compadece de nuestras debilidades porque caminó en nuestros zapatos.