Si creciste en los '90, seguramente tendrás en la memoria algunas imágenes de FernGully: las aventuras de Zak y Crysta (1992), una producción animada que llegó impulsada por el boom de Disney resucitado. A más de alguien marcó, aunque en ese entonces no nos dábamos cuenta de que, entre hadas, magia pachamámica, canciones y murciélagos desquiciados, nos advertían sobre la deforestación, la polución y nuestro poco saludable hábito de destruir sistemáticamente aquello que necesitamos para seguir viviendo. Esta semana nos adentramos en la selva lluviosa para reencontrarnos con Zak, Crysta, Batty y toda su pandilla haciendo del ecologismo una aventura musical. Entre ellos, Hexxus, un villano que encarna la contaminación misma y que, tres décadas después, resulta bastante menos fantástico de lo que quisiéramos. Con Alan Silvestri en su primera banda sonora para cine animado, canciones de Thomas Dolby, Jimmy Webb y Elton John, y actores de la talla de Robin Williams y Tim Curry prestando sus voces a dos memorables personajes, repasamos esta inesperada película independiente que nos recuerda que cada vez que salvamos un pequeño bosque, salvamos un pequeño mundo.