En este episodio te cuento por qué el trabajo de un corrector de textos se parece mucho al de un mecánico.
Así como los autos llegan al taller con problemas distintos —desde un simple ajuste hasta un motor completamente dañado—, los manuscritos también llegan con diferentes tipos de fallas: errores ortográficos, problemas de coherencia, frases que no funcionan o estructuras que necesitan desmontarse por completo.
A partir de un recuerdo de mi padre, que fue mecánico durante años, reflexiono sobre lo que realmente ocurre cuando un texto pasa por manos de un corrector profesional.
Porque corregir no es cambiar palabras por capricho. Es revisar el motor de un libro para que pueda salir a la carretera y llegar bien a sus lectores.