Levé concibió esta obra personalísima a partir de recuerdos, ideas y pensamientos aparentemente desconectados entre sí. Son 96 páginas escritas con gran sencillez y un ritmo hipnótico, donde nada queda afuera: política, filosofía, sexo, familia, amistad, trabajo, infancia. Un libro melancólico, austero y compulsivo al que vuelvo, por lo menos, una vez al año.