La multiplicación de los panes 47Mt. 14. 13-21 Mc. 6. 32-44 Lc. 9. 10-17 6 1 Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 2 Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos. 3 Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?». 6 Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan». 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?». 10 Jesús le respondió: «Háganlos sentar». Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran unos cinco mil hombres. 11 Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12 Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada». 13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 14 Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo». 15 Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.