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Or


En su catequesis de este 6 de agosto, el Papa León XIV reflexionó sobre la palabra «preparar» y cómo cada uno de nosotros está invitado a preparar la Pascua del Señor, no sólo en la liturgia, sino en los momentos cotidianos de la vida.
PARA VERLA Y ESCUCHARLA, pincha aquí: https://youtu.be/iBmwpHEHHws?si=3VeMvowoktN2by9U
61Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. 2Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 3Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; 4así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 6Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. 7Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso.
Aleluya. Mat. 24/42 y 44
PARA ESCUCHARLO Y ENSAYAR, PINCHA AQUÍ: http://www.musicaliturgica.com/salmosyaleluyas/images/ordinario.semana19.domingoc.aleluya.jpg
Salmo Responsorial 32/ 1; 12; 18-20; 22
1) Aclamad justos al Señor,
que merece la alabanza de los buenos.
Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor,.
el pueblo que él se escogió como heredad .- R
2) Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempos de hambre .- R
3)Nosotros aguardamos al Señor:
el es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de tí .- R
PAPA ESCUCHARLO Y ENSAYARLO, pincha aquí: http://www.musicaliturgica.com/salmosyaleluyas/images/ordinario.semana19.domingoc.salmo.jpg
Agustín de Hipona o Aurelio Agustín de Hipona (en latín, Aurelius Augustinus Hipponensis),1 conocido también como San Agustín (Tagaste, 13 de noviembre de 354-Hipona, 28 de agosto de 430),2 fue un escritor, teólogo y filósofo cristiano. Después de su conversión, fue obispo de Hipona, al norte de África, desde donde dirigió una serie de luchas contra las herejías de los maniqueos, los donatistas y el pelagianismo.
Es considerado el «Doctor de la Gracia», además de ser el máximo pensador del cristianismo del primer milenio y, según Antonio Livi, uno de los más grandes genios de la humanidad.3 Autor prolífico,4 dedicó gran parte de su vida a escribir sobre filosofía y teología, siendo Confesiones y La ciudad de Dios sus obras más destacadas.
Es venerado como santo por varias comunidades cristianas, como la Iglesia católica, ortodoxa, oriental y anglicana. La Iglesia católica lo considera Padre de la Iglesia latina o de Occidente y el 20 de septiembre de 1295 el papa Bonifacio VIII lo proclamó Doctor de la Iglesia por sus aportes a la doctrina católica, junto con Gregorio Magno, Ambrosio de Milán y Jerónimo de Estridón.5 Su fiesta litúrgica se celebra el 15 de junio en las iglesias ortodoxas y el 28 de agosto en la Iglesia católica.
Ante más de un millón de jóvenes, en su homilía de la Santa Misa de este 3 de agosto en la explanada de Tor Vergata, el Santo Padre advirtió que la plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, sino de lo que acogemos y compartimos con alegría.
PARA ESCUCHARLA Y MEDITARLA, pincha aquí: https://youtu.be/oSA5vRJILFc?si=y1wjdvdVBNsKAPE4
EL DERECHO DE LA PERSONA Y DE LAS COMUNIDADES
A LA LIBERTAD SOCIAL Y CIVIL EN MATERIA RELIGIOSA
1. Los hombres de nuestro tiempo se hacen cada vez más conscientes de la dignidad de la persona humana, y aumenta el número de aquellos que exigen que los hombres en su actuación gocen y usen del propio criterio y libertad responsables, guiados por la conciencia del deber y no movidos por la coacción. Piden igualmente la delimitación jurídica del poder público, para que la amplitud de la justa libertad tanto de la persona como de las asociaciones no se restrinja demasiado. Esta exigencia de libertad en la sociedad humana se refiere sobre todo a los bienes del espíritu humano, principalmente a aquellos que pertenecen al libre ejercicio de la religión en la sociedad. Secundando con diligencia estos anhelos de los espíritus y proponiéndose declarar cuán conformes son con la verdad y con la justicia, este Concilio Vaticano estudia la sagrada tradición y la doctrina de la Iglesia, de las cuales saca a la luz cosas nuevas, de acuerdo siempre con las antiguas.
Juan Crisóstomo (griego: Ἰωάννης ὁ Χρυσόστομος, latín: Ioannes Chrysostomus) o Juan de Antioquía (latín: Ioannes Antiochensis; Antioquía, 347-Comana Pontica, 14 de septiembre de 407) fue un clérigo cristiano eminente, patriarca de Constantinopla, considerado por la Iglesia católica uno de los cuatro grandes Padres de la Iglesia del Oriente. La Iglesia ortodoxa griega lo valora como uno de los más grandes teólogos y uno de los tres pilares de esa Iglesia, juntamente con Basilio el Grande y Gregorio Nacianceno. Por su formación intelectual y su origen, es el único de los grandes Padres orientales que procede de la Escuela de Antioquía.[2]
Este Padre de la Iglesia fue famoso por sus discursos públicos y por su denuncia de los abusos de las autoridades imperiales y de la vida licenciosa del clero bizantino. Su enfrentamiento con la corte del emperador Arcadio y de su esposa Elia Eudoxia resultó en su destierro. Reinstalado en su sede episcopal temporalmente, fue por último depuesto y exiliado hasta su muerte.[2] Un siglo después, Juan de Constantinopla recibió el título por el que le conoce la posteridad: Juan Crisóstomo.[3] Ese término proviene del griego chrysóstomos (χρυσόστομος) [jrisóstomos], y significa ‘boca de oro’ (χρυσός: jrüsós 'oro' y στόμα: stoma 'boca') en razón de su extraordinaria elocuencia que lo consagró como el máximo orador entre los Padres griegos.[2]
Oremos para que las sociedades en que la convivencia parece más difícil no sucumban a la tentación del enfrentamiento por motivos étnicos, políticos, religiosos o ideológicos.
Agosto 2025 – Papa León XIV
Jesús, Señor de nuestra historia,
Compañero fiel y presencia viva,
tú que nunca te cansas de salir a nuestro encuentro,
aquí estamos, necesitados de tu paz.
Vivimos tiempos de miedo y división.
A veces actuamos como si estuviéramos solos,
levantando muros que nos alejan unos de otros,
olvidando que somos hermanos y hermanas.
Envíanos tu Espíritu, Señor,
para que vuelva a encender en nosotros
el deseo de comprendernos, de escucharnos,
de convivir con respeto y compasión.
Danos el coraje de buscar caminos de diálogo,
de responder al conflicto con gestos de fraternidad,
de abrirnos al otro sin temor a las diferencias.
Haznos constructores de puentes,
capaces de superar fronteras e ideologías,
capaces de mirar al otro con los ojos del corazón,
reconociendo en cada persona una dignidad inviolable.
Ayúdanos a favorecer espacios donde florezca la esperanza
y donde la diversidad no sea una amenzada
sino una riqueza que nos humaniza.
Amén.
PARA ESCUCHARLO y VERLO, pinha aquí: https://youtu.be/1rUFruFoU1c?si=nVu8jeXf2mvgEovU
Tristeza. Dos tipos de tristeza. Causas. Remedios
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