Entre la abundante literatura cristiana antigua, la que floreció en
Armenia en los siglos IV y V es de las menos conocidas y, sin
embargo, de riquísimo contenido espiritual.
Las fuentes documentadas hacen remontar al siglo III la
predicación del Cristianismo en Armenia, por obra de San Gregorio
el iluminador. Sin embargo, ya antes de esta fecha había cristianos
en las regiones meridionales del País, colindantes con Siria, desde
donde se realizó la primera evangelización.
La figura central de la literatura armena es San Mesrop, a quien
se atribuye la invención del alfabeto armeno. Murió hacia el año
440. Uno de sus sucesores en la sede patriarcal fue Juan
Mandakuni, nacido alrededor del 415, que fue catholikós de
Armenia desde el año 478 hasta el 490, fecha de su fallecimiento.
Modelo de pastor de almas, Juan Mandakuni es autor de homilías,
cartas y oraciones, traducidas en gran parte al alemán durante el
siglo pasado.
El fragmento que se recoge en las siguientes páginas forma
parte de su discurso Sobre la devoción y respeto al recibir el
Santísimo Sacramento, en el que pone de relieve la presencia real
de Cristo en la Eucaristía y las disposiciones interiores con que los
fieles han de recibirle.