COMIENZA LA REGLADE LOS SANTOS PADRESSerapión, Macario, Pafnucioy el otro Macario PRÓLOGO 1.- Reunidos en asamblea suplicamos al Señor nuestro Dios derramase sobre nosotros el Espíritu Santo; imploramos que nos enseñase las normas que debían ser incluidas en una regla para la vida concreta de los hermanos.LA CONCORDIASerapio dijo:La tierra está llena de la misericordia de Dios (S. 32, 5), y firmes son las columnas de los que procuran llegar a las cimas de la vida religiosa.El mejor camino a tomar cuando queremos dictar algunos preceptos es obedecer primero nosotros mismos al Espíritu Santo.No podemos establecer leyes a nuestro arbitrio, cada una de nuestras ordenaciones debe estar fundamentada en la Escritura.Pues bien, el Espíritu Santo dice Cuán hermoso y agradable, cuán placentero es habitar fraternalmente en común (S. 132, 1), 6. y también: Él los hace habitar al unísono en una casa (S. 67, 7).Establecemos, pues, una primera regla para el monasterio, la norma de la caridad, demostrando que el Espíritu Santo la ha rubricado.Siguen otras recomendaciones bien fundamentadas.Los hermanos vivan concordes en una casa, llenos de alegría, y para ello han de tomar las necesarias providencias para, con la ayuda de Dios, poner en práctica esta feliz concordia.