Una noche en Nong Khiaw, un pueblo ya metido en las montañas, salimos a cenar y comprobamos que hay muy poca luz en las calles de los pueblos pequeños en Laos. Los niños juegan libres en sus calles y podemos observar que la oscuridad no es un elemento relevante para ellos ni para sus familias. Las calles de Nong Khiaw son un espacio seguro en una comunidad budista, donde no hay valores que incluyan pensar en los peligros o perpetrarlos. Verlos así, corriendo, saltando, y siendo libres con los límites justos para que puedan ser en su esencia, nos hace reflexionar.