El Mundial ya se fue… pero México sigue aquí.
Con la verde todavía latiendo en el pecho de millones, con el eco de La Chona retumbando en plazas y calles, y con esa energía que nos unió como pocas veces se ha visto.
El fútbol se terminó, pero el impulso no.
Porque durante estas semanas vimos de lo que somos capaces cuando creemos: cuando un millón de mexicanos se juntan en el Ángel, cuando la Macroplaza y la Minerva se pintan de verde, cuando hasta los visitantes se llevan una verde puesta.
¿Y si sí?
¿Y si llevamos esa misma pasión, esa misma unión y esa misma fe a todos los ámbitos de nuestra vida?
Al trabajo, a la familia, a nuestros sueños, a nuestro país.