El Señor nos hace una invitación a estar siempre atentos, observar a nuestro alrededor y actuar, aprovechar las oportunidades que nos da la vida para evangelizar, crecer en la perfección y ayudar a nuestros hermanos a ser perfectos.
Asumamos esta invitación a ser perfectos. Aprovechemos, pues y demostremos a nuestros hermanos el amor que les tenemos, ya que solamente aquel que ama es capaz de invitar al otro a la perfección.