Para conseguir la transformación de mi vida y un cambio radical es fundamental tener un verdadero y auténtico encuentro con Cristo, una epifanía en donde él se me muestra como es para que yo le permita tocar mi vida, cambiarla y hacerme completamente nuevo, mejor y diferente. No basta querer cambiar, se requiere dejarse encontrar por él y permitir que su Espíritu Santo nos transforme en creaturas nuevas.